Ilegales: «La arrogancia es imprescindible en el rock and roll»

Hay conversaciones que se sienten como una formalidad y hay otras que son una clase magistral de rock, filosofía y sátira. Dialogar con Jorge Martínez, el eterno comandante de Ilegales, pertenece sin duda a la segunda categoría. Con más de 40 años de carrera a sus espaldas y un nuevo disco bajo el brazo titulado, muy apropiadamente, Jóvenes y arrogantes, el músico asturiano no ha perdido un ápice de la lucidez ni de la irreverencia que lo convirtieron en leyenda. En esta charla, Jorge nos lleva de la mano por el legado de los autores grecolatinos, su desprecio por las «bandas bien pensantes», la defensa de una vida vivida hasta las cenizas y el porqué considera que las virtudes son lo que menos se perdona. Una cátedra de rock and roll sin reverencias ni falsas modestias.

Rock & Historias: Acaban de lanzar Jóvenes y arrogantes, un disco que llega poco después de las reediciones de sus primeros trabajos. ¿Cómo coexisten el material nuevo y el clásico en el universo de Ilegales?

Jorge Martínez: Hemos conseguido reunir los derechos de casi todo nuestro catálogo en la misma discográfica. No renunciamos al discurso que teníamos hace 43 años; nos parecen discos que todavía están frescos y coexisten perfectamente con lo nuevo. En los conciertos tocamos canciones de todos los discos de forma indistinta.

Rock & Historias: Es que las canciones siguen teniendo un mensaje muy vigente.

Jorge Martínez: Creo que se debe a que las canciones de Ilegales hunden sus raíces muy profundamente en la naturaleza humana, y los humanos hemos cambiado muy poco en los últimos 20,000 años. Ha llegado la tecnología, que ya nos está acosando —ese «acoso del progreso» del que hablo en este disco— y que provoca la ansiedad, la enfermedad del siglo XXI. Pero aunque haya avances tecnológicos, la naturaleza humana es la de siempre.

Rock & Historias: El disco abre con «Ansiedad» y en sus canciones persiste la palabra «revolución».

Jorge Martínez: La revolución es un anhelo constante en muchos pueblos. En México sois especialistas en revolucionar, se os da muy bien. En España también, somos un país revolucionario. Los latinos en general tenemos esa tendencia a buscar el cambio radical, a diferencia de otras culturas donde los cambios son más pausados. Pero la sangre que llevamos es la que es.

Rock & Historias: La irreverencia de Ilegales, ¿ha sido una postura, una ideología o ambas?

Jorge Martínez: Me declaro heredero de los grandes autores grecolatinos; he aprendido y robado mucho de ellos. El género satírico aporta una visión burlona, pero a la vez compasiva, de nosotros mismos que enriquece la conciencia social. Es importante llamar al ladrón, ladrón, y al asesino, asesino. Como dice el viejo lema: «cuando el silencio es crimen, que no callen nuestras bocas». Usar la voz, incluso el grito, tiene un efecto sanador que no deberíamos abandonar nunca.

Rock & Historias: Se les considera una banda de punk, pero su sonido y su postura parecen más de rock and roll.

Jorge Martínez: Somos muy distintos a bandas como La Polla Records, Evaristo es muy amigo mío, pero transitamos por muchos más campos. Nos aburrimos si no experimentamos. Cogemos fragmentos de otras músicas y los incorporamos; a veces encajan y otras no. Podemos incluir propuestas combativas como «Levántate y lucha», pero no nos ruboriza introducirnos en la poesía pura o probar con músicas ajenas al rock and roll para darle una nueva solidez o flexibilidad.

Rock & Historias: A lo largo de los años, se han mantenido como una banda de culto. Cuando vienen a México, suelen tocar solos, sin alternar con otras bandas en festivales. ¿A qué se debe?

Jorge Martínez: Me gustaría tocar en un festival con otras bandas, puede ser una experiencia enriquecedora. El contacto y la comunicación es como el conocimiento se propaga. De momento no se ha dado, pero es una buena idea, me la apunto. Sí recuerdo que en el Plaza Condesa hubo una banda que abrió para nosotros, no estaba nada mal. Quizás no lo recuerdo bien porque después de los conciertos, nunca antes, me tomo unos tequilas. El tequila sube muy bien, pero si lo tomas antes de cantar, con los tonos tan altos que tienen las canciones de Ilegales, sería un desastre. Así que lo dejo para después, me tomo una dosis doble y me olvido de muchísimas cosas.

Rock & Historias: Después de tantos años, ¿diría, de forma arrogante, que Ilegales ha dejado un legado?

Jorge Martínez: Claro que sí, sin lugar a dudas. Miro hacia atrás para saber de dónde vengo y hacia adelante para saber a dónde quiero ir. Y sí, Ilegales ha dejado un legado interesante. Veo a otras bandas que tienen una vida de monjas, son muy ositos, no hacen las barbaridades que hacemos nosotros: bebemos, nos drogamos, corremos tras las chicas, salimos de noche… No hacemos lo que dice el mánager. Pero luego ves lo que crean y dices: «esto es un bonito conjunto de vaciedades, carece de valor». En cambio, miro a Ilegales y digo: «estos demonios que somos, esta gente bohemia y a veces difícilmente tratable, estamos dejando un legado interesante». Hay canciones que son gloriosas tonterías euforizantes, pero también hay canciones difíciles, con doble y triple lectura, no exentas de una cierta profundidad.

Rock & Historias: ¿Se han sentido censurados o marginados por llevar esa vida?

Jorge Martínez: Siempre. Y reconozco que probablemente no somos un buen ejemplo. Pero la vida es un regalo que no hay que devolver con su precinto y su lacito. Hay que vivirla, abrirla y disfrutarla. Desaprovechar la vida es un crimen. Puedo mirar a la muerte a la cara y decirle que cuando venga a buscarme, quedará muy poco que pueda llevarse. Voy a estar hecho cenizas. Esa es la manera de vivirla que he elegido. Como dice la canción: «antes morir que perder la vida».

Rock & Historias: En el panorama actual de España, ¿cree que el rock se ha domesticado?

Jorge Martínez: Hay grupos que han empezado a autocensurarse, tristemente. Pierdes credibilidad si solo lanzas escupitajos para epatar. Pero hay gente que merece ser insultada, y hay que hacerlo con arte. El arte de insultar es fascinante y hay que hacerlo con precisión. Y luego están los que quieren complacer a todo el mundo, los que hacen reverencias… Esos artistas tan agradecidos me llenan de sospechas. Generalmente, esa gente tan pretendidamente humilde es muy engreída. Por eso yo soy arrogante, porque creo que la arrogancia es parte del rock and roll. Lo que tenían Elvis o T-Bone Walker era esa arrogancia. Es imprescindible.

Rock & Historias: Vuelven a México en casi un mes. ¿Ha pensado alguna vez en dejarlo todo, o Ilegales es algo que no se puede abandonar?

Jorge Martínez: El futuro nunca se sabe, pero en este momento, agarro la guitarra contra el cuerpo y siento esa madera, esa arquitectura eléctrica perfecta para la fiesta, la orgía y la tragedia. Es una sensación magnífica, y poder transmitir ese efecto terapéutico y euforizante a otras personas es algo que vale la pena. A mí me gusta llegar a los sitios, pero los viajes son horrorosos, pero bienvenidos sean mientras podamos seguir haciendo este ruido divino.

Por ERICK DUARTE

Melómano, Apasionado de los Conciertos y la Cerveza // Aun me gusta meterme al slam y volar entre la gente // Estudie Management y Periodismo Musical // Licenciado en Informática (IPN)