Mientras el punk de 1975 se ahogaba en su propio vómito de nihilismo, anarquía y alfileres de gancho, un grupo de Ipswich, Inglaterra, preparaba la estafa más grande en la historia del género. No llevaban cuero ni escupían al público. Llevaban bombines, maquillaje de un psicópata de cine y lanzaban confeti. Se llamaban The Adicts, y su existencia es el mayor y más duradero misterio del rock and roll.

Ahora, con el anuncio de su último show en México este 10 de octubre, la pregunta final resuena con más fuerza que nunca: ¿Quiénes son realmente The Adicts y cuál es el secreto de la banda que se burló del punk y, de alguna manera, le ganó la partida a todos?

El Misterio de los Droogs Sonrientes

Para entender a The Adicts, hay que entender la referencia. Su icónica imagen no es casualidad; es un homenaje directo a los «Droogs» de «A Clockwork Orange» de Stanley Kubrick, una película sobre la ultra-violencia y el control mental del Estado. Mientras los Sex Pistols gritaban «No Future», The Adicts adoptaron una estética que planteaba una pregunta mucho más inquietante: ¿es más rebelde destruir el sistema o burlarse de él con una sonrisa de payaso mientras arde?

Su música seguía la misma lógica. En lugar de los tres acordes furiosos y disonantes de sus contemporáneos, The Adicts creaba himnos con melodías casi pop, coros pegajosos y una energía carnavalesca. Canciones como “Viva la Revolution” no eran un llamado a las armas, sino una invitación a la fiesta como acto de resistencia. ¿Eran menos punk? ¿O eran tan punk que lograron infiltrar la alegría en un movimiento que se enorgullecía de su propia miseria?

El Pacto Inquebrantable: El Secreto Mejor Guardado

El mayor «morbo» que rodea a The Adicts no está en sus letras ni en su ropa. Está en su certificado de nacimiento. Formados en 1975, hoy, casi 50 años después, conservan a prácticamente toda su alineación original. En un género definido por la autodestrucción, las traiciones y las bandas que duraban menos que una resaca, la lealtad de The Adicts es una anomalía casi sobrenatural.

¿Cómo lo lograron? ¿Es un pacto de sangre? ¿Un secreto que se niegan a revelar? Mientras otras leyendas del punk se convertían en mártires o caricaturas, el núcleo de The Adicts —Monkey, Pete Dee, Kid Dee, Scruff— se mantuvo unido. Esta estabilidad, esta hermandad a prueba de décadas, es quizás el acto más punk de todos: crear su propia familia y protegerla del caos exterior. Es un logro que desafía toda la lógica del rock and roll.

El Último Truco: La Despedida

La historia de The Adicts es la de una contradicción andante. Son la banda divertida con el nombre de adictos. Son los payasos con la referencia más oscura. Son la banda más estable del género más inestable. Durante 50 años, han sobrevivido a tendencias, a la prensa y al supuesto «fin del punk» en innumerables ocasiones.

Por eso su despedida de México este 10 de octubre en el Foro Velódromo se siente tan extraña y definitiva. La banda que parecía inmortal finalmente anuncia un final. Y nos deja con la duda: después de casi medio siglo de burlarse de todo, ¿será este su último y más grande truco? La respuesta, quizás, solo se encuentre en ese último pogo.

  • ¿Qué? The Adicts – El Último Show en México.
  • ¿Cuándo? Viernes 10 de octubre de 2025.
  • ¿Dónde? Foro Velódromo, Ciudad de México.
  • Boletos: Últimos boletos disponibles a través del sistema Superboletos.

Por ERICK DUARTE

Melómano, Apasionado de los Conciertos y la Cerveza // Aun me gusta meterme al slam y volar entre la gente // Estudie Management y Periodismo Musical // Licenciado en Informática (IPN)