Para los «nerds» de los sintetizadores y los coleccionistas de vinilo, mayo de 2026 tiene una fecha marcada en rojo. Ramón Amezcua suelta Albedo, una joyita en formato 7 pulgadas transparente que es básicamente una carta de amor a la síntesis analógica.
El tipo que ha pisado Glastonbury y el Moogfest se baja del pedestal para entregarnos un material de culto, firmado y numerado, que destila IDM y electro de la vieja escuela con una nitidez que asusta.
Grabado con la santísima trinidad del hardware (TR-808, TR-606 y Moog) y secuenciado con el OXI ONE MKII, AlbedoParts A y B son una cátedra de repetición y ritmo.
El concepto va de la reflexión astronómica a la limpieza sonora, y se nota: no sobra ni un solo bit. Lo saca No Devotion Records y Milovat, y además de ser una pieza de colección con arte de Fritz Torres, tiene una causa social detrás.
ALBEDO de RAMÓN AMEZCUALos códigos en la portada no son solo adorno, son para ayudar a instituciones de neurodivergencia. Ramón nos está diciendo que la electrónica underground puede ser técnica, puede ser física y, sobre todo, puede ser humana. Menos es más, y en este caso, es todo lo que necesitamos.

