Sekta Core: 31 Años Haciendo Ruido y Kaos

Hay bandas que marcan una época y hay bandas que se niegan a ser definidas por una. La Sekta Core pertenece a la segunda categoría. Con 31 años de historia a sus espaldas, han sido testigos y protagonistas del nacimiento, la explosión y la evolución del ska en México. A punto de tomar por asalto la Arena Ciudad de México con la «Trilogía del Kaos», nos sentamos a platicar con su legendario baterista, Miguel Rizzo. En esta charla, nos adentramos en el trance del escenario, los recuerdos de una gira europea y la filosofía de una banda que, más que resistir, ha tenido la fortuna de seguir tocando.

Rock & Historias: Miguel, un gusto enorme platicar contigo. Son 31 años de La Sekta Core. ¿Cómo se siente sobrevivir a tanto tiempo y a tantos cambios en la escena y en la propia banda?

Miguel Rizzo: ¡Qué buena onda! Mira, yo no lo veo como que hemos «aguantado» o «resistido». En realidad, lo veo como que hemos sido muy afortunados. Tenemos la fortuna de que nos sigue gustando tocar y, lo más importante, de que a la gente le sigue gustando ir a vernos. Si el público dejara de apoyarnos, probablemente seguiríamos tocando en el garage de la casa, porque ese gusto no se nos va a quitar. Pero la suerte es que lo hacemos con público, un público que en 31 años nos ha demostrado una lealtad increíble y que siempre elige nuestros shows para ir a pasarla bien y olvidarse de sus problemas.

Rock & Historias: Y ahora llevan esa fiesta a la Arena Ciudad de México con la «Trilogía del Kaos». Es un salto enorme desde los foros a los que están acostumbrados. ¿Te preocupa que se pierda la esencia, que la famosa «zona del terror» se vea reducida?

Miguel Rizzo: ¡Totalmente! Siempre hemos tenido un tema con los venues más «profesionales» porque reducen o eliminan el espacio para que la gente baile y eche slam. Nos pasó en el Metropólitan; la primera vez que tocamos ahí, la gente destrozó las butacas de las primeras filas. A los del teatro no les gustó, pero a la disquera sí, porque significaba que la banda estaba generando algo. Afortunadamente, el público ha madurado. Ya entienden que si hacen desmadres como antes, los permisos para los conciertos se acaban. Ahora la pasan bien, pero saben que no pueden pasarse de la raya.

Rock & Historias: Hablando de esa energía, ¿qué diablos tiene La Sekta Core que provoca ese trance colectivo? Puede estar tocando otra banda y todo tranquilo, pero suenan ustedes y la gente se transforma.

Miguel Rizzo: (Risas) Es que todos entramos en una especie de burbuja. En lo personal, cuando toco, a veces lo hago con los ojos cerrados. Entro en un trance donde solo estoy sintiendo la música. Yo no me considero un baterista técnico, soy un compositor que se expresa a través de la batería, y todo lo que hago tiene que ver con el feeling. A veces me pierdo tanto que el Chapo tiene que voltear y gritarme «¡Wey, voltea a ver lo que está pasando!». Y me salgo un poco y veo el caos. Creo que es algo recíproco; nosotros nos concentramos en tocar y la gente en recibir esas frecuencias. El tiempo se detiene y es muy difícil apagar esa exaltación cuando termina el show.

Rock & Historias: Llevaron ese trance hasta Europa en la famosa gira con La Royal Club. Cuéntanos de esa experiencia, ¿cómo fue el choque cultural?

Miguel Rizzo: ¡Fue una locura! Ya habíamos ido un año antes solos y más o menos entendíamos cómo funcionaba, pero ir las dos bandas juntas fue otra cosa. Éramos como 15 o 20 personas, un pequeño México rolando por toda Europa. Y te das cuenta de que, afortunadamente, el ska es un ritmo mundial; en cada país encontramos una escena. A diferencia de otros géneros más locales, el ska nos abrió las puertas. Y en todos lados, en Alemania, Francia, España, veían a los mexicanos como amigos, nos trataban muy bien. Como nos sentimos con esa confianza, pues echamos un desmadre como si el mundo se fuera a acabar. Nos quisimos comer el mundo en un mes y creo que sí lo logramos.

Rock & Historias: Esa gira fue en los inicios del internet. Ahora, con bandas como Out of Control Army documentando todo, ¿sientes que se perdió un poco esa mística de lo que pasaba en las giras?

Miguel Rizzo: Es diferente. En esa época, por ahí del 2000, no había manera de documentar nada. Desafortunadamente no hay videos, ¡o afortunadamente, no lo sabemos! (Risas). Lo que sí sabemos es que nos divertimos muchísimo. Ahora, los Army, que son la banda más exportable de México, pueden mostrarle al mundo en tiempo real que están en Francia o Madrid. Lo nuestro quedó en la memoria y en las historias que nos contamos. En ese momento, yo también era baterista de Royal, así que me aventaba los dos shows seguidos. La pasé increíble, pero tuve que dejarlo porque las agendas empezaron a chocar y no era justo para ellos.

Rock & Historias: Hablando de la industria actual, está muy de moda sacar sencillo tras sencillo, pero ustedes siempre han defendido el formato del álbum completo.

Miguel Rizzo: Es que nos gusta hacer discos. Nos da mucha ansiedad tener diez rolas listas y tener que esperar meses para que salgan una por una. Si nos costara trabajo componer, sería lo ideal, pero como afortunadamente tenemos material, preferimos presentarlo como un concepto, un disco entero que cuente una historia. Cuando empezamos, la tendencia era el grunge de Soundgarden o Alice in Chains. Cualquiera nos hubiera dicho «hagan grunge, es lo que está pegando». Pero nosotros fuimos contra corriente con el ska, y por ser diferentes, destacamos. Quizás ahora, que todos sacan sencillos, sacar un disco entero también sea una forma de ir contra la tendencia.

Rock & Historias: Están preparando nuevo material. ¿Seguirán esa misma filosofía?

Miguel Rizzo: Sí, estamos preproduciendo lo nuevo y la idea es seguir haciendo discos. Aunque no descartamos nada, nuestra naturaleza es esa. También nos falta tener un concierto oficial en video, un DVD o Blu-ray. La banda en vivo es nuestra mejor carta de presentación, la experiencia crece muchísimo. A lo mejor no lo hemos hecho para que la gente tenga que ir a los shows a vivirlo en persona, quién sabe.

Rock & Historias: Ya para cerrar, Miguel. Después de 31 años, sigues sin hacer entrevistas de manera regular. ¿Por qué decidieron abrirse a los medios para este evento en particular?

Miguel Rizzo: Porque este evento es muy importante y queremos cuidarlo. Normalmente no hacemos medios porque no tenemos una disquera o un management que nos empuje. Pero para la «Trilogía del Kaos», nos dimos cuenta de que es necesario amplificar el mensaje. Hay muchos medios nuevos, todo se ha vuelto digital y la tecnología nos permite tener este acercamiento. Creo que ha sido benéfico y seguramente mantendremos esta comunicación para cuando saquemos el nuevo disco.