Hay canciones que se escuchan tranquilamente y hay otras que se sienten como un escupitajo en plena cara. “Hass”, el nuevo sencillo de Carrion Kids, pertenece gloriosamente y sin disculpas a la segunda categoría. La banda capitalina ha desatado una oda ruidosa al descontrol sexy, una bomba emocional que te prende como el último cigarro de la fiesta.
Rabiosa, llena de odio y con una vibra de «me vale madres», “Hass” es el segundo adelanto de su próximo álbum, ‘Conducta Alarmante’. La producción corre a cargo del maestro de la transgresión sonora, Julián Lede (Silverio, Titán), cuya mano se siente en la gloriosa anarquía de la pista.
La voz de Jasmina, descrita como una mezcla de «lata oxidada y tripas revueltas», se convierte en el grito de guerra para todas las malacopas incomprendidas del planeta. Este caos sonoro viene acompañado de un video dirigido por Priscilla Pomeroy, un manifiesto visual que celebra el descontrol sabroso, el deseo sin filtros y la furia con una capa de glitter.

Una Crónica de Crimen Emocional
El próximo disco, ‘Conducta Alarmante’, no solo promete ser un asalto sonoro, sino también visual. Para coronar el proyecto, la portada del álbum estará ilustrada con una joya de la nota roja: una imagen del legendario fotógrafo Enrique Metínides. Conocido por retratar la muerte de una forma cruda pero poética, la elección de su obra subraya la estética de Carrion Kids: una auténtica crónica de crimen emocional.
Del Sótano Sudoroso a los Grandes Escenarios
Nacidos en el sótano más sudoroso de la CDMX, Carrion Kids es una mezcla potente de garage, punk y locura, aderezada con medias de red, vómito en la cara y un humor tan negro como el delineador corrido de sus shows. Su reputación incendiaria los ha llevado a compartir escenario con leyendas como The Spits, Mudhoney, Viagra Boys, Gang of Four y, por supuesto, Silverio.
En vivo son una estampida hormonal con riffs de motosierra y gemidos guturales. En palabras de Silverio, provocan “una carreta colectiva y bailes subnormales”.
“Hass” no pide permiso. “Hass” no te pregunta si estás listo. “Hass” llega, te grita en la cara y te deja bailando con las rodillas raspadas y el corazón revuelto.
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